Los pobres y la ideología.
Cuando aún era casi una niña, yo, Antoñita la Fantástica, tenía muy claro que un día dejaría de haber pobres, porque no iba a haber ricos. Ciertas personas se encargaron de hacerme ver que en el mundo había recursos para que todos pudiésemos vivir con el mismo nivel de dignidad. Ahora ya no soy tan niña y tengo asumido que hay mucha gente pobre y que la pobreza se está convirtiendo en algo que se hereda incluso. Pero me cuesta creer que haya quien quiera ser pobre, cómo se encargan otros tantos de hacerme creer ahora. A ratos juego con la esperanza y la desesperanza pensando en la posibilidad de un mundo más humano, con todo lo que estamos viviendo de incertidumbre generalizada. Y juego a sentir lo que sentiría yo si fuese una mujer rica y tuviese mi futuro, y el de mi descendencia asegurado. Y juego a sentirme rica poniéndome en la piel y en la vida de una persona pobre, y mi mente no lo consigue: si llego a pensar en los pobres, no puedo conseguir ser rica, siempre va a haber alguien...