Las nubes del Conio
No hay nada más vertiginoso que ver nublarse el Conio y no llover en mi pueblo. Me asusto de las señales que da la naturaleza y ahora no se cumplen. El grajo ya ni vuela alto, ni vuela bajo. Barruntan agua el azúcar, la sal, las lozas del suelo y no llueve. El clima es un vacío de la desgana humana. Ahora el cielo da escalofríos. Quizás hoy es de los días que no llegue a atardecer y ojalá también al afilador se le olviden los nombres. IsabelGenal