Viva la vida, la patria y el Che!

(...)"Bienaventurado el hombre que no sigue las consignas del Partido ni
asiste a sus mítines
ni se sienta a la mesa con los gánsters
ni con los Generales en el Consejo de Guerra"(...)
                   Ernesto Cardenal. 

               Cuba, la isla de Cuba era un lugar tan nombrado en casa, que parecía como si todos mis mayores hubiesen viajado allí. 
             

      Fue en el año 1972 cuando se publicó la primera edición del libro En Cuba de Ernesto Cardenal (Editorial Pomaire) y fue en el año 1976 cuando mi madre, mientras amamantaba a uno de mis hermanos, a la hora del desayuno, le iba leyendo cada día un poco, como si se tratase de una narración fantástica a su padre, mi abuelo, este libro. Parece una escena muy idílica, pero al ser yo la hermana mayor era espectadora y puedo dar fe del estado de gracia en el que disfrutábamos de estos desayunos.
 
                   He sido...soy una persona afortunada en muchos aspectos, pero en uno de los que lo considero que lo he sido más es en el que he podido estar rodeada de libros y de personas que aman los libros desde que nací. Así cuando ya me aburrí de los cuentos tenía a mano una biblioteca impresionante que hicieron que fuese creciendo con una vida tangible y otra intangible.
                 En el verano de mis 14 años alcancé a leer yo también En Cuba de Ernesto Cardenal y fue cuando realmente aluciné con Cuba y la revolución cubana. Este libro, cómo otros tantos no estaba en casa por casualidad, era el libro escrito por un teólogo de la liberación, Ernesto Cardenal, a quien seguí casi desde entonces sobre todo como poeta.

             Pues en 1971 fue invitado por La Casa de las Américas, este sacerdote y poeta nicaragüense y realizó una larga visita a Cuba. Las impresiones, recuerdos, sorpresas y encuentros de ese viaje, las publicó en este libro.

         Con los últimos acontecimientos de Cuba me he acordado de este libro que a mi parecer es valioso y que hoy en día está descatalogado en todo el mundo,  pero del que apenas hay referencias sobre el.
En el momento de la visita, Cardenal ya era un poeta reconocido y, por entonces, todavía era un sacerdote activo. Quizás por esa doble condición, durante su visita quiso ante todo observar de cerca la situación de la práctica religiosa y de la producción poética de la isla tras apenas once años del triunfo de la revolución. 
Su mirada curiosa y atenta hasta en los más mínimos detalles, le permitió descubrir, y anotar, valiosas revelaciones que aparecen en este libro.

(Aquí la firma de mi madre y la fecha en que se lo regalaron)


   Creo que sigue siendo un libro valioso y aún polémico porque no hace interpretaciones ni se abanderiza políticamente. Los logros de la revolución cubana se presentan como tales, y los errores e injusticias no están ni disimulados ni disfrazados.
Igualmente aún después de tantos años pasados de su publicación, tanto la derecha reaccionaria puede sentirse molesta al saber que su autor es un sacerdote católico, cómo la extrema izquierda al ver que no se disimulan los conflictos y las desavenencias con un estado meramente militar.
Su visita a un poeta, ya sea Lezama Lima o Fernández Retamar, son para mí anécdotas preciosas al igual que todo lo relacionado con la Zafra.


      
        Cardenal apoya el comunismo, porque lo considera inspirado en el Evangelio. Pero a la vez retrata la represión de un poder policial.
En Cuba es un libro escrito, con total honestidad, por un observador capaz de prestar atención balanceada, tanto a los logros como a los errores de la revolución.

        Ahora, ya tan adulta como aparenta mi edad, sigo amando las barbas del Che, jamás se las cortaré, pero me duele que la vida o lo que es lo mismo la libertad de las personas estén hipotecadas por el capricho de otros pocos.

Viva la vida, la patria y el Che.
 








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