Tercera vacuna


A vece los problemas morales, están tan cerca de los problemas físicos, que pueden llegar a ser lo mismo.
El gran fracaso de la pandemia que estamos viviendo: la insensibilidad, el no sentir.

Ni tan siquiera por nuestro propio beneficio dejamos un resquicio para que la bondad ancle en nuestro corazón.
Tan fácil decir: "estamos en manos de los políticos". Sería más acertado decir:   "estamos en manos de nuestra comodidad". No queremos sentir ni nuestro cuerpo, ni las emociones, el sentimiento mueve, y no queremos movernos, preferimos conformarnos. Postura muy respetable, pero sin derecho a oído de crítica.

Si la población de los países desarrollados sintiésemos cabalmente, nos movilizaríamos, se movilizarían nuestros gobernantes, y no tendríamos una tercera dosis de vacuna covid hasta que la población de los países en vías de desarrollo estuviese vacunada.
Qué torpeza! No sentir-entender que sin la salud de ellos, los más pobres, el virus mutará, volveremos a enfermar y lo que casi es peor, seguirá aumentando la producción y el negocio de la salud con nuevas vacunas de las que nos sentiremos de nuevo dependientes.

Ojalá algún gobierno, dando auténtica importancias a su población donen todas sus terceras dosis de vacuna covid a un país en vías de desarrollo. Y entonces así se contagie a otros países ricos la verdadera importancia de la salud pública y la necesaria importancia de la salud mundial.

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